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¿Qué era esto antes?

Co-curadora de muestra final colectiva

LAR (Local de artes recientes)

Buenos Aires

2023

Desde septiembre de 2020 y hasta julio de 2023, LAR alojó alrededor de setenta proyectos de artes visuales, performáticas y de escritura. Todos ellos fueron seleccionados a partir de convocatorias abiertas a las que se presentaron casi 400 propuestas en total. Más de la mitad de los proyectos realizados fueron primeras muestras de artistas o primeras experiencias de residencia y taller propio. Como sala de exhibiciones o estudio abierto, el espacio se abrió al público casi todos los sábados, a veces con activaciones y charlas. Se hicieron obras de danza, cortos, clínicas de poesía, rondas de dibujo, fanzines y un libro. En estos tres años hablamos mucho entre nosotres dos de las certezas de lo instituido frente a la intangibilidad de lo instituyente. Hablamos de qué quería decir darnos espacio para experimentar: que no primara qué pensar de las cosas, sino cómo ponerlas en práctica. El tiempo fue sedimentando formas singulares de compartir que tuvieron que ver con las colaboraciones mutuas y con organizar una convivencia de pruebas y ensayos. Llegado un momento, LAR tomó velocidad y empezó a tener una dinámica propia. Fueron meses divertidos, permeados por esa sensación de mareo que dejan las superposiciones. En esta muestra final colectiva R convocamos a les artistas que pasaron por LAR a reunir sus producciones bajo un mismo techo. Inspirades por la idea de que colgar una obra es una forma de festejar esa pared, la muestra es una invitación a celebrar el lugar entero. A la vez, le hace honor al tiempo en su potencia para hacer confluir personas y cosas en apariencia distantes. Esperamos que el recorrido por la muestra, en su posibilidad de juntar lo disperso, pueda brindar un panorama sobre unas sensibilidades del presente —o del recién—. R Quisimos que LAR fuera uno de esos espacios que orientan modos de hacer y mostrar la obra más allá de los formatos recurrentes. Espacios que saludan a las partes blandas de la imaginación que no siempre se sienten cómodas en la casa o en la calle. Espacios que tienen una mesa y un par de sillas donde conversar de “esto que estoy haciendo” y que alguien diga “está bueno, seguilo” o “¿y si probás esto otro?”. Espacios que necesitamos y queremos. El mes que viene, cuando pregunten ¿qué era esto antes? se dirán cosas distintas, pero la mejor respuesta serán los encuentros y las fotos de estos días. Belén Coluccio y Lucas Martinelli ¿Qué era esto antes? nos preguntaron muchas veces quienes entraban al local por primera vez. La arquitectura rara, laberíntica, las baldosas de granito, despertaban enseguida esa curiosidad. Antes, respondíamos, era un negocio de bombas hidráulicas. El ahora estaba implícito, o mejor dicho, susurrado por las obras que nos rodeaban. Lo cierto es que el tiempo pedía ser atendido y, entonces, el nombre del lugar se abría como un cofre cuyo acertijo había sido revelado. Se llama LAR - Local de Artes Recientes, decíamos. Lo de “recientes” había sido un hallazgo que nos daba una distancia mínima con lo inmediato: no se trataba de “lo que está ocurriendo” sino de “lo que acaba de ocurrir”. También decíamos del nombre que nos hacía gracia porque planteaba una suerte de oposición ingenua con la idea de arte contemporáneo. Lucas Martinelli

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