El espejo y el desorden
Natalia Cacchiarelli
MACBA
Buenos Aires
2024
A finales de la década del ‘90 en Buenos Aires, la renovación de la abstracción geométrica se cuece al calor de los bailes nocturnos. Natalia Cacchiarelli llega desde Bahía Blanca para estudiar pintura y se une a los grupos de artistas jóvenes que organizan muestras en las mesas de los bares. De ese momento inicial, su obra retiene el vértigo de la ciudad, con sus esquinas multiplicadas, y la fascinación por la arquitectura. Los títulos de las series toman fragmentos de canciones de la época, el nombre de un barrio neoyorquino o se hacen eco de las palabras de moda dichas en inglés. La pintura se asienta como objeto de deseo, mercancía de lujo, y adopta el brillo del plush, el pleno de los tatuajes, el pulido de la piedra. En el taller, la artista entrena “un pulso terrible” por lo exacto y desarrolla un repertorio de geometrías alambicadas, de belleza sintética.
La presente exhibición recorre las mutaciones de la imaginación formal de Cacchiarelli a lo largo de más de dos décadas y ofrece la oportunidad de relanzar hipótesis de lectura sobre el período entre los años previos al 2000 y el presente. La selección de obra, representativa de sus procedimientos más consolidados —como el reticulado y la repetición de patrones— también introduce la aparición reciente en sus telas de cualidades expresivas y porosas. Quien se acerque para ver cómo se abre la pincelada, encontrará que la artista ha dejado visibles los rastros de una pintura anterior que emerge desde el fondo: son manifestaciones del tiempo de trabajo y del cambio de opinión.




